Mi cuerpo pide garnachas

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Llevo 15 días tratando de comer sano, amo las frutas y las verduras, ¡lo juuuuro!; pero reconozco que soy una garnachera de corazón, así es que ya se imaginarán …

Lo más chistoso es que me he enfermado del estómago como nunca, mi cuerpo pide comer gorduritas, parece que trata de decirme que no me mando sola y debo regresar a los antojos ( ay ajáaaa) jaja.

No estoy haciendo una dieta, no me gusta esa palabra. Pero sí adoptando un estilo de comer distinto, sin dejar los taquitos de pastor poooor supuesto jaja.

(Ahora están muy de moda los famosos jugos/malteadas para desintoxicar al cuerpo, la otra vez probé uno y fuera de choro estaba rico.) —> dato cultural

Pero bueno, esto no se trata de mi forma de  comer jaja, sino de un nuevo concepto inventado por su servilleta: alimentación emocional.

¿Cuántas veces nos proponemos cuidarnos físicamente: dejar el refresco, ir al gym, cambiar de look, etc?; ahora imagínense que hiciéramos lo mismo con nuestra forma de pensar- sentir – actuar. No porque estemos mal, sino porque podemos ser nuestra mejor versión.

¿Cómo?, tomando lo chulo de la vida, llenàndonos de sentimientos que nutran el alma y también desintoxicándonos de prejuicios o cosas que obstruyan nuestra visión del mundo. Suena treeemendo, pero creo que es importante cuidar el interior antes que cualquier otra parte, al final de ahí viene todo.

PD: Sí, uso metáforas con la comida jaja; y de vez en cuando (por no decir siempre) ubico direcciones  con restaurantes o lugares de taquitos. Es un poco bizarro pensándolo bien; pero quería compartirlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

RÓMPETE UNA PATA

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Estas últimas 2 semanas he andado un poco desaparecida, uno de los motivos: mi patita triste.

Anduve mal de mi pierna, la derecha para ser específicos, con un dolor terrible que no me dejaba dormir bien y que me sacó un buen susto.

La verdad es que siempre he sido muy sana, y el sentirme mal me hizo valorar aún más mi salud.

A veces estamos tan preocupados por cosas vanas que no nos damos cuenta de lo que tenemos, de lo verdaderamente importante, porque fuera de broma jaja “lo importante es que hay salud”.

Al final, no se trató de algo circulatorio, que era lo que más me daba meyo, sino de algo muscular que se fue quitando con analgésicos, oraciones y pensamientos positivos.

Siempre he creído que las situaciones tienen un motivo de ser, y en este caso, aprendí a cuidar mi cuerpo, llenar mi mente de cosas positivas y el corazón de amor.

SIEMPRE VENDRÁN TIEMPOS MEJORES

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Todos hemos escuchado la famosísima canción de Yuri, que dice: sieeeempreee vendrán tiempos mejooohoooreeeheees (favor de leer cantando jaja); y la verdad es que suena muy inspirador, nos hace sentir esperanza, sobre todo cuando no estamos pasando por la mejor etapa de nuestra vida.

Cuando alguien está atravesando por una mala racha, es común sacar un repertorio de frases que van más o menos así: “mañana será otro día”, “viene lo mejor”, “después de la lluvia sale el sol”, o ya de plano citamos a Yuri con el “siempre vendrán tiempos mejores”.

La verdad, yo creo que el mejor tiempo es HOY, porque estamos AQUÍ Y AHORA, porque es ÚNICO (no habrá otro igual). 

Es cierto que hay épocas en las que las situaciones no son lo que desearíamos que fueran, pero el detalle está en aprender a sacarle jugo incluso a esas experiencias. Cada instante puede ser el mejor momento de nuestras vidas si así lo queremos.

No tenemos los años comprados, es importante dejar de desperdiciarlos, y darnos a la tarea de hacer que nuestra historia en la tierra sea increíble, aún cuando sea una historia corta.

Así es que pintemos de color los días grises, amemos sin reservas, regalemos sonrisas, bailemos en la calle, festejemos la vida sin que sea una fecha especial, soñemos en grande! 

NUEVOS DÍAS

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  Hay momentos de la vida en los que todo se vuelve monotonía. Desde que te despiertas funcionas en automático, como robot, liiiteral. 

Todo te aburre, nada te llena, vives por vivir. Es como si un vacío se apoderara de tu corazón y una nube de humo distorsionara tu visión del mundo.

Hasta que una mañana, te decides a tener días nuevos, a recuperar esa capacidad de asombro ante los pequeños detalles, a disfrutar lo que antes te encantaba, a planear nuevas aventuras, a enfrentarte con retos distintos.

Creo que darte cuenta de que tienes este momento y puedes hacerlo tuyo, es padrísimo. Y que una mañana, una tarde, una noche o cualquier hora del día es un buen momento para reflexionar y cambiar de rumbo.

MIS INTIMIDADES

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Hoy les voy a platicar algunas cositas que no están ustedes para saber ni yo para contar peeeeero, jaja, no se crean…

Amanecí con muchas ganas de platicarles un poquito más de su servilleta, por eso hoy decidí escribir: mis intimidades, chan chan chan chaaaaan.

Arrancamos!:

1. Me considero una apasionada por la vida, amo vivir con todo mi ser.

2. Soy fan de la música guapachosa, y si se trata de Selena, “La Reina del Tex-Mex”, puuufff.

3. Me encanta caminar descalza, aunque dicen que es malo para los pies y que se te salen los huesitos.

4. Mi color favorito es el morado, quisiera pintar el mundo de ese color.

5. Soy muy comelona, me gustan la pasta (en todas sus presentaciones), las ensaladas, los cortes de carne, pero sobre todo los taquitos (si son de pastor mejor).

6. Tengo demasiados apodos, algunos son: flaca, chilis, pavita, gusi, sonrisas, miss simpatías, jenruchita, manis, shashi, tan, tanis, tani, tanita, tanuchis, taniux, tanishcushquish…

7. Siempre canto en la regadera, y algunas veces en el karaoke, le pongo un buen de sentimiento.

8. Es raro, pero no me gusta el jitomate, bueno, en catsup y salsa sip jaja.

9. Los gatitos me gustan de lejos, en fotos o videos, pero nunca tendría uno.

10. Hablo hasta por los ojos, hago muchos gestos.

11. Casi siempre uso zapatos de tacón.

12. Cuando termino  de tomarme el agua/refresco, disfruto morder los hielitos.

13. Mi voz y mi risa son muy peculiares, las pueden reconocer a metros de distancia.

14. Me siento de “chinito” la mayor parte del tiempo.

15. Tengo buena ortografía, no puedo con los horrores ortográficos.

16. Sigo llorando con el Titanic, en la misma parte ( cuando muere Jack).

17. Mi mayor motor es mi familia.

18. Cuando me hacen piojito o me lavan el cabello en la estética, me duermo.

19. Soy cursi, bieeen cursi.

20. Creo que las bodas y los “quinces” son las mejores pachangas.

21. Mis saludos van acompañados de un abrazo, no importa si te acabo de conocer.

22. Me dan miedo las arañas, aunque sean miniatura.

23. Cuando tengo un día difícil me consiento con un frappe de taro y tapioca.

24. Me encanta estar en la chorcha, rodeada de gente, pero también disfruto mucho estar sola. 

25. Me molestan las mentiras.

26. Tengo un gusto particular por las orquídeas, aunque todas las flores son hermosas.

27. Procuro hacer lo que me gusta.

28. Mi mayor sueño es ser feliz, plena.

29. Admiro a las personas que defienden lo que creen y hacen lo que dicen.

30. No tomo ni fumo.

31. Parezco torbellino, me gusta estar activa, pero eso sí, cuando toca descansar es descansar.

32. Creo en Dios y en sus bendiciones.

33. Me da risa cuando alguien se cae, no puedo evitarlo, bueno cuando se tropiezan ( también cuando yo me caigo).

34. La salsa y el limón no deben faltar en la mesa, los uso para todo.

35. Prefiero ir a comprar papelería que ropa.

36. Soy bien amiguera.

37. Me da una emoción tremenda cuando estoy frente al micrófono, cada programa.

38. Creo que la sonrisa es uno de los mejores regalos que podemos dar.

39. Si veo una peli, tengo que comer palomitas, si no, no me sabe igual.

40.  Cuento con un amplio repertorio de palabras domingueras. 

Continuará…

  

TOCANDO PUERTAS

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Hace algunos días, mientras estaba  acostada en mi cama a punto de dormir, mi niña interna me hizo una visita. Seguro tú también has experimentado una de esas laaaargas noches de reflexión que tienen la increíble capacidad de hacerte ver aquello que no pudiste a plena luz del día (ya sea por el trabajo, la escuela, los múltiples pendientes o el tráfico). No se trataba de una visita fantasmagórica  al estilo Scrooge, no se me espanten jajaja, sino de una Yo pequeña (mini me) hablándole a una Yo grande.

Esa noche pude despertar muchos sueños que estaban dormidos, agradecer mi pasado, disfrutar mi presente y hacer planes para el futuro. Va a sonar algo cursi…, pero fue mágico. Recordé a esa niña colgada del interfón de su abuelita jugando a ser locutora, a esa niña con su camarita tomando fotos en los eventos familiares (documentando momentos) para después regalarlas, a esa niña sonriente (de ahí mi apodo “Sonrisitas”) y soñadora para la que no existía la palabra imposible.

Hoy a casi un año de haber terminado la carrera, de estar trabajando, empapándome de todo y aprendiendo (de verdad, la vida es un constante aprendizaje) estoy más decidida que nunca a ser esa locutora con la que una niña un día soñó ser.

Sé que no será fácil, que hay que tocar muuuuchas puertas y recibir uno que otro portazo; pero también sé que tengo una promesa con esa Yo pequeña. Así es que podemos decir que esta etapa de mi vida se llama: TOCANDO PUERTAS.